Cómo construir una identidad visual mínima, viable y eficaz, para tu negocio

Hay un momento crucial en el desarrollo de un negocio en el que somos plenamente conscientes de la importancia que tiene nuestra identidad visual. En esos momento, si tenemos una identidad visual bien planteada nos sentimos tranquilos, porque con cualquier oportunidad de negocio que surja podremos dejar en buen lugar nuestra marca. Si por el contrario nuestra identidad visual no es la correcta, o no es coherente con lo que hacemos, nos tiraremos de los pelos porque estamos perdiendo oportunidades de negocio.

Estos son algunos ejemplos habituales:

Situación 1: Una persona está interesada en tu trabajo y te pide una tarjeta comercial, sacas aquellas que diseño tu sobrino hace un tiempo y que te sirvieron de manera razonable en una primera fase, pero ahora ves con claridad que no cumplen con tus expectativas. Has evolucionado y necesitas algo más profesional.

Situación 2: Un posible cliente te pide que le mandes el enlace de tu web. En ese momento te prometes a ti mismo que nada más terminar el correo disculpándote por no tener la web operativa, contratarás a un profesional para hacer el desarrollo de tu web.

Situación 3: ¡Nos gustaría ver tu portafolio! Recuerdas aterrorizado que tus trabajos están desperdigados en diferentes formatos y plataformas, eres consciente de que esa forma no es la manera más adecuada de mostrarlos, no lucen y no muestran tus capacidades.

Muchos de nosotros, por no prepararnos con antelación, hemos pasado por alguna situación similar a estas. También puede ocurrir que tengas todas esas piezas de las que he hablado anteriormente, pero que cada una este realizada con un criterio diferente, y por tanto, la visión global que proporcionan de tu negocio no sea la adecuada o la que te gustaría transmitir.

Todos lo emprendedores saben perfectamente de la importancia que tiene tener una buena identidad visual. Sin embargo, a la hora de enfrentarse a la construcción de su propia marca se encuentran con las siguientes dificultades o aparecen los siguientes miedos:

1.- La construcción de una marca poderosa es solo para las grandes empresas, es algo caro y de difícil elaboración. No tengo ni el tiempo ni el dinero para hacer complicados planes de marketing, estudios de mercado, encuestas, etc.

2.- Yo soy el que mejor conoce mi negocio. Temo gastar mi dinero y tiempo en algo que no cumpla con mis expectativas, como cuando usamos una prenda de vestir con la que nos sentimos incomodos y no nos identifica.

Lo cierto es que estas dos objeciones son habituales. La historia del diseño gráfico también tiene sus zonas oscuras y como en todo ha habido malas prácticas. Seguramente podemos recordar casos en los que las soluciones propuestas estaban desconectadas de la realidad del cliente y hubo un tiempo, no hace mucho, en que los servicios de Branding estaban a precios imposibles. En este sentido conviene recordar que la crisis ha hecho que los precios se reduzcan sustancialmente y que la inversión en diseño, aunque difícil de cuantificar, es de las que más alto grado de retorno tiene.

Tú puedes construir una marca fuerte, coherente y profesional sin dejarte el alma y la cartera en ello, sin traicionar la esencia de tu negocio. Construir una identidad visual mínima, viable y eficaz, es posible siguiendo unas sencillas reglas. El truco está en ser estrictamente fiel al estilo visual que mejor encaje con tu negocio y al que mejor refleje tus valores, aplicándolo rigurosamente en todos los elementos o piezas de comunicación.

IDENTIDAD VISUAL MÍNIMA VIABLE PARA CRECER CON UNA SÓLIDA BASE

Básicamente hay cuatro piezas esenciales que debes tener desde el minuto uno. Estas piezas deben de estar perfectamente medidas y pensadas para trasladar al cliente los valores de nuestro negocio y constituyen ese “mínimo viable” del que te hablamos: Tarjeta Comercial, Página Web, Firma para correo electrónico y Plantilla Adaptable para elementos como facturas y otros comunicados.

Estos elementos deben de ser capaces de funcionar conjuntamente o por separado, cada pieza debe de ser fácilmente asociable a las otras y deben de ser portadoras de los valores del negocio. En realidad debe de haber una línea invisible que permita identificar de forma inequívoca a la marca, no solo porque incluyamos un logotipo, sino por que hay un “look and feel” homogéneo, que nos permite la identificación.

Con una buena identidad visual logramos:

-Que la audiencia nos recuerde más fácilmente.
-Que nuestros mensajes y valores sean más claramente comunicados.
-Que los clientes perciban una mayor profesionalidad y seriedad.
-Que nuestra marca adquiera prestancia y significado.

Para lograr esto nos apoyaremos en cuatro conceptos:

1. Sinceridad: La imagen que tu identidad visual transmite debe de encajar con lo que haces y el servicio que proporcionas. En este sentido es de gran utilidad fijarse en los valores de los promotores del negocio, recuperar la esencia que motivó el desarrollo y puesta en marcha de la idea. Simplificar y eliminar todo aquello que distraiga. No mientas, no exageres, no quieras ser aquello que no eres.

2. Coherencia: Se fiel a tu propuesta y estilo. Ofrece un servicio o producto que nazca de tu interior y de tu manera de hacer las cosas. Rentabilízalo y se coherente con él.

3. Diferenciación: Eres único, por lo tanto destaca tu diferencia. La diferenciación es lo que te permitirá destacar de la competencia, me atrevería a decir que es el elemento más importante. Tenemos la tendencia natural a copiar el canon establecido en nuestro sector, es cierto que cada sector tiene sus propias reglas e idiosincrasia, pero convertirnos en un clon perfecto de otros no nos traerá más clientes. La diferenciación debe de ser uno de los elementos que atraviesen todas tus piezas. La diferenciación debe estar fuertemente anclada en tus fortalezas.

4. Fortaleza: Todos tenemos alguna característica en la que destacamos. Tenemos algún punto en el que somos buenos, se nos da bien y nos sale de forma natural y sencilla. Destaca tus fortalezas, poténcialas.

Si construimos nuestra identidad visual en base a estos cuatro conceptos y no siguiendo modas o tendencias gráficas, lograremos una base solida para crecer y evolucionar correctamente sin traicionar nuestra esencia. De esta forma los cambios que realicemos en el futuro podrán ser integrados sin dificultad tanto por la empresa como por nuestra audiencia.

Recuerda que todos lo negocios evolucionan, las marcas cambian y actualizan su imagen. Si hemos respetado los principios anteriores los cambios podrán realizarse de forma sencilla y natural.

¿POR DÓNDE EMPEZAR?

Cada empresa y profesional tiene su mecánica de trabajo, nosotros te proporcionamos el método que nos parece más adecuado y que nos ha dado buenos resultados. Los pasos que a continuación detallamos, independientemente de que la identidad visual la realices tú o contrates a un profesional, te ayudará a centrarte en el proceso y a encontrar la mejor solución posible.

PASO UNO: ANÁLISIS

No te descubro la pólvora, cualquier propuesta pasa necesariamente por una fase de análisis. Es necesario analizar las siguientes puntos. Te recomiendo ser rápido en este proceso, no te eternices, que el proceso de análisis no te bloquee.

Tu competencia: Observa lo que hace tu competencia y la tendencia actual del mercado y tu sector. Apunta en un papel las cuatro o cinco empresas que sean tu competencia directa y anota sus puntos fuerte y sus puntos débiles. Estudia los elementos gráficos que definen su identidad, ¿cuál es el tono de sus comunicaciones? ¿qué sensación transmiten a la audiencia? ¿cuáles son sus colores corporativos?

Tus valores y fortalezas: A pesar de que hay cientos de negocios como el tuyo, tú eres único. Sin lugar a dudas tu haces las cosas de una manera determinada y hay aspectos de tu negocio en los que te mueves como pez en el agua. Algunos características de tu personalidad son aliados perfectos del trabajo que haces o el servicio que das. Tenlos en cuenta y muéstralos.

Lo que te diferencia: ¿por qué te van a contratar a ti y no a otro? ¿qué aspecto te diferencia de la competencia? ¿cuál es tu valor añadido? Desarrolla este concepto en profundidad, ¿ese elemento que te diferencia (precio, servicio, originalidad), se puede concretar gráficamente?

Tu audiencia: ¿Quién es tu audiencia? ¿qué sabes de ella? ¿cuál es el problema que pretende solucionar? Intenta ser lo más concreto posible, no te quedes en generalidades.

Elementos valiosos: Seguramente tienes en la mente cosas que te gustarían para tu negocio y cosas que no, probablemente has tenido que mandar algún presupuesto, has presentado tus trabajos de alguna forma. Todo ese material es de gran valor porque es sincero y conecta de forma intuitiva con tu manera de hacer las cosas. Estúdialo, mira si conviene reutilizar algún recurso. Todos esos elementos están diciendo mucho de ti y están proporcionando pistas de la personalidad de tu negocio.

Del análisis de estos elementos ha de surgir tu identidad visual. Anota de forma esquemática todo lo anteriormente especificado. Escríbelo en fichas para tenerlo presente en todo momento. Todo lo que hagas a partir de este momento chequéalo con dichos conceptos para estar seguro de que no te desvías del objetivo.

PASO DOS: LOGOTIPO

Seguro que no es necesario recordarte que logotipo es el elemento más importante de tu identidad visual. Si ya tienes un logotipo definido, marcará en gran medida el tipo de gráfica que se debe de usar en el resto de piezas. Si no lo tienes, o lo que tienes no se ajusta a tus expectativas, es el momento de diseñarlo empezando desde cero y ajustándose a lo anteriormente expresado (Diez poderosas razones para renovar tu logotipo).

TAREA UNO
Estudio de diferentes estilos de logotipos: Rastrea los diferentes estilos de logotipos y selecciona el estilo que más se ajusta al tuyo. En la siguiente ilustración puedes ver diferentes logotipos agrupados por estilos. Este rastreo nos ayudará por un lado a determinar cual es el estilo que más se ajusta a las características de tu negocio y por otro a cual es el estilo con el que de forma personal te sientes más a gusto. Cuanto más amplia sea esta muestra más posibilidades tendremos de encontrar dos o tres estilos que encajen con los criterios que hemos señalado.

tendencia de logor

TAREA DOS
Bocetos rápidos ajustandose a los estilos seleccionados: Una vez seleccionados tres o cuatro estilos realizaremos propuestas rápidas que puedan encajar. Aquí se trata de ir descartando opciones. No importa que los logotipos no estén terminados, se trata de hacer bocetos que nos permitan ir discriminando lo que funciona y lo que no. Trabajaremos con el nombre real de tu empresa. En esta fase iremos descubriendo como las letras que componen el nombre de tu logotipo imponen su lógica interna y empiezan a determinar las característica del logotipo, las tensiones internas entre las formas, los espacios, etc. Los resultados no son los mismos si el nombre de tu empresa esta compuesto por cuatro letras que por varias palabras. La estructura interna obligará unas soluciones y hará imposible otras. Esta fase es un proceso de descubrimiento.

TAREA TRES
Selección de bocetos y trabajo en profundidad: Después de haber trabajado las fases anteriores ya podemos elegir los tres o cuatro bocetos que pueden funcionar y que se ajustan en estilo y gusto a nuestro negocio. Ahora es el momento de trabajarlos en profundidad. En esta fase, algunos profesionales empiezan a hacer de forma simultánea pruebas de diseño en tarjetas, en cabeceras de páginas web, en otro elementos de comunicación. Esto requiere estar muy familiarizado con el lenguaje gráfico pero permite avanzar rápidamente y de forma global proporcionando una imagen más homogénea y coherente

TAREA CUATRO
Elección del logotipo final y últimos ajustes: Del proceso anterior podremos seleccionar nuestro logotipo final. En esta fase realizaremos los ajustes definitivos que más convengan. Pasaremos el logotipo por los criterios de validación técnicos (tamaños, legibilidad, etc.) y si es necesario realizaremos las correcciones oportunas. Enhorabuena!! ya tienes logotipo.

PASO TRES: TARJETAS COMERCIALES, FIRMA PARA CORREOS ELECTRÓNICOS Y OTRAS PIEZAS DE COMUNICACIÓN

Ahora empieza la bueno, debemos de reflejar en estos elementos el “look and feel” que hemos determinado para nuestro negocio.

Para poder realizar este proceso y mantener la coherencia nos ayudaremos de una gama de recursos gráficos que deberemos repetir con cada nuevo material que elaboremos, a continuación te detallo algunos recursos:

Tipografias: El uso de las tipografías es uno de los elementos que más claramente dotará de personalidad tus piezas de comunicación. Nunca uses más de dos familias tipográficas y elige dos que funcionen bien entre sí. Úsalas inteligentemente.

Color: No solo se trata del color de tu logotipo, la manera en la que uses la gama cromática determinara una apariencia u otra (fotos muy coloristas, fotos en blanco y negro, saturación de imágenes, uso restrictivo del color, etc.).

Tamaño de los textos, titulares, justificados y usos de mayusculas: Determinaran una apariencia u otra según los uses. Por ejemplo, un texto justificado a derecha e izquierda proporciona una sensación de orden que puede ser adecuado para un gabinete jurídico (ten e cuenta que el conjunto es lo que importa y estas reglas no son inamovibles).

Uso del espacio en blanco o el abigarramiento de elementos: La decisión que tomes en este sentido será muy relevante en la sensación que transmita tu identidad visual. Sea cual sea el criterio que tomes llévalo a cabo sin complejos, que sea fácilmente reconocible tu intención.

Uso de formas geométricas, iconos u otros recursos gráficos: La lista puede ser interminable, aquellos recursos que selecciones úsalos respetando la esencia de tu marca.

Estos son solo algunos ejemplos, los recursos son ilimitados y el resultado final dependerá de como los uses. En las piezas que van impresas, deberás prever los materiales con los que quieres trabajar, tipo de papel, acabados, etc.

Piensa también que cada pieza tendrá una finalidad distinta y por lo tanto deberá cumplir con su cometido. Las tarjetas comerciales tienen sus propias normas que deben de ser respetadas (Timeline para arruinar tus tarjetas comerciales), y la firma de tu correo electrónico es un elemento que suele descuidarse y que, sin embargo, tus clientes ven constantemente. Tanto una pieza como la otra pueden parecer trabajos menores, no los subestimes, Son elementos de comunicación enormemente interesantes.

PASO CUATRO: TU WEB

Hemos dejado para el final el desarrollo de la web, a estas alturas debes de tener bastante claro cual es el “feeling” de tu marca. El desarrollo de tu web debe ser algo vivo, un instrumento de venta, en consecuencia sus contenidos dependerán enormemente de tu actividad y de los objetivos que te hayas marcado.

Quizás aún no tienes claro que es lo que quieres mostrar o que es lo que quieres hacer con tu web, pero lo que está claro es que necesitas una plataforma en la que se pueda ver una información básica esencial: quién eres, qué haces y cómo contactar contigo, más adelante, si lo deseas, podrás incorporar diferentes apartados según tus necesidades, una tienda online, un blog, formularios, etc.

En la actualidad el desarrollo web se ha simplificado enormemente, la tendencia es que tu web sea fácilmente modificable en función de tus necesidades, lo que se busca es sistemas que te permitan crecer y mostrar unos contenidos u otros. Hace unos años las webs eran cerradas y las marcas dependían de los desarrolladores y programadores, hoy en día son gestores de contenido que a través de un panel de control se puede modificar sin apenas tener conocimientos de informática.

WordPress te permite todo eso, además existen multitud de plantillas modificables que se pueden adaptar fácilmente a tu estilo y negocio y lo más importante, se trata de un software que se entiende perfectamente con google del que tendrás, necesariamente, que ser aliado.

Los pasos que debes dar son muy sencillos:

1. Contrata un dominio y un alojamiento web,
2. Implementa wordpress en tu alojamiento,
3. Comprar e instalar una plantilla de wordpress
4. Incorpora a tu web el “look and feel” de tu negocio, implementando los mismos recursos que has utilizado para las otras piezas de comunicación

De esta forma podrás tener una web básica que cumpla con el objetivo primordial de informar a tus visitantes, más adelante tendrás que plantearte abordar otras muchas cuestiones como:

Crear contenidos valiosos que atraigan a tus clientes.
– Establecer los mecanismos para transmitir adecuadamente tu propuesta de valor (técnicas de copywriting).
– Utilizar estrategias eficaces para lograr una relación honesta con tus clientes
Difundir tus contenidos correctamente para ampliar tu audiencia
– Etc.

CONCLUSIÓN

Una identidad visual coherente y poderosa no depende de lo grande que sea tu negocio, solo depende de unas pocas premisas y ser enormemente rigurosos en la aplicación de las mismas. Cuanto más definida y precisa sea tu identidad más clientes podrás atraer y más volumen de negocio tendrás. Tu trabajo se simplificará notablemente, será más fácil desarrollar piezas de comunicación y tus clientes te percibirán con mayor profesionalidad y seriedad.

En definitiva tu marca ganará en prestancia.

¡Adelante! Está en tu mano lograrlo.

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